Escrito llevado a cabo el 2003, redescubierto en misivas de ena-morados. (GatoXenfermo & Shopie) ...no fue alterado...
No se si alguna vez he sentido la necesidad, real, de dejarlo todo atrás y salir corriendo sin un sentido fijo. Es realmente una sensación, para muchos, bizarra; la cual aún no comprendo, pero por cierto la he practicado en innumerables oportunidades. Desde hace un buen tiempo me he dado cuenta que este no es mi lugar, pero para remediar esta gigantesca falta de “propia identidad”, debo encontrar algo que me complete como persona, que aún creo soy, y que merece un trato humano. Lamentablemente, para mis pretensiones, no he encontrado nada, o más bien muy poco, siempre hay alguien que te restriegue en la cara la oportunidad de encararlo por la forma insolente en que lo dicen, sin recibir por la otra parte, un inconsciente y desalmado: “son sombras…”. El otro día miraba por la ventana la forma apacible y elegante con la que se mueven las nubes en un día gris de verano sureño, y pensaba que me gustaría ser libre, libre, para moverme adonde yo quiera; pero me encuentro con la sensatez, y me digo: “¿Cómo, si ni siquiera se que es lo que en realidad me gusta?” , y me angustio, y creo que siento la “necesidad”, de hacer lo que comencé a escribir, o sea, correr sin sentido. Muchas veces he pensado que volver a hacerlo sería cobarde, pero bueno, no son muchas las veces que uno le hace caso a la razón, más bien uno cree más en el instinto, pero no para todos los aspectos, sin más bien para las cosas de esa índole ( llorar, gritar, patear…ser), no para todos los aspectos, sino más bien para cosas “prácticas” de la vida, tendemos a movernos por lo que nos dice el cerebro, y el corazón, o las tripas en su defecto. Correr libre, que es hoy, ya la libertad, no es la búsqueda de una resistencia racionalizadora frente a una superpotencia que nos esclaviza, sino la libertad de interactuar con tal “ super-país”, que controla cada uno de nuestros movimientos. Yo no quiero ese sentido de libertad, yo no quiero ser un tipo sometido al régimen más viciosamente humano de los regimenes (por su tendencia al individualismo egoísta que nos mueve, y que fue el detonante de la aparición del “cáncer” que afecta al mundo que creíamos conocer) , a saber, el capitalismo; el que es hoy en día tanto de izquierda como de derecha . Como han de estar las cosas, hoy en día, ni siquiera una anarquía remediaría esta insolencia de los partidos mal tildados “sociales” (ya que el primer socialismo es la anarquía) ; se ocuparía sólo como pretexto para la transición de una “dictadura” a otra ( tanto la del proletariado, como la de los dueños de los medios de producción, en la que el error es entregarle el poder a un cierto tipo de personas, es un círculo vicioso entre el pobre y el rico) Con el mundo sufriendo por el calentamiento global; los aún existentes prejuicios raciales; los conflictos bélicos por intereses económicos; la separación de las personas en dos polos políticos, capitalistas o comunista; la globalización que está matando de hambre a los países subdesarrollados, en incluso los en “vías de desarrollo”; las reconquistas, ya no bélicas pero sí económicas, de las potencias medievales, en suelos “indígenas” (sudamericanos); uno como simple ciudadano del mundo, comienza a reconsiderar la idea de ser libre, la idea de ser persona, en tanto ser social; hoy no nos preocupamos por lo que a nuestro hogar (la tierra) le vaya a ocurrir de aquí a 200 o 300 años más adelante, ya que no vamos a estar vivos para presenciarlo, pero nosotros somos los que la estamos destruyendo, ya sea con nuestra irresponsable “no cultura” del reciclaje, y el ahorro de “energía vital”, o por alguien algún día ( ojalá nunca pase) apriete el botón rojo de su oficina, y llegue el fin. Pero, bueno, por ahora nos contentamos con comer comidas saturadas en grasas; mirar mucha, muchísima televisión; cortar el bosque nativo; solidarizar con el necesitado; solo si el resto del mundo lo hace, y nunca por cuenta propia; ya no creer en nada (ideológica político-social-religioso); no nos incomoda que derrumben el mundo que conocemos, sí es que nos dan un DVD de última generación; pronto todos ( o casi todos) seremos una masa de obesos mórbidos, que se comunican con sus vecinos mediante Internet, sin salir a la calle, a caminar, porque no hay tiempo que perder, en esta competencia que es la vida; y junto a todo esto más y pseudo-comodidades que nos convierten lentamente en una piedra, cimiento de las uniones de países asociados, y la globalización “destruye conciencias” Esta es la libertad, que tus hijos conocerán: la de libre mercado.

2 comentarios:
No sé a quien escribo. Pero he vuelto a releer algunas cosas de tí Jorge y a través de ellas y de lo que conocí de tí, me atrevo a decir que fuiste un gran compañero, incluso, creo, el mejor estudiante que he conocido (hasta el día de hoy) de esta carrera que decidimos seguir.
Lamento mucho haber tenido noticias tardías, pero te recordará siempre,
Valentina Leal
Es difícil escribir algo, sobre todo después de un tiempo.
Nunca fuimos amigos pero nos llevabamos muy bien. Fuiste una gran persona, un gran estudiante y también un buen defensa del equipo.
Fuerza para tu familia y tus cercanos.
Eres un ejemplo de vida.
Te recordaré siempre.
Javier Donoso
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